domingo, 23 de septiembre de 2012

AGAMENON. REY DE REYES

Agamenón era hijo de Atreo, rey micénico, y de su esposa Anaxibia. Después del asesinato de Atreo, Agamenón y su hermano Menelao, con la ayuda de Tindareo, rey de Esparta, se hicieron con el trono de Micenas, siendo tiempo más tarde Menelao el sucesor del rey Tindareo. Cada hermano se casó con una de las hijas del rey: Agamenón con Clitemnestra y Menelao con la espectacular Helena. Los primeros tuvieron tres hijas, Ifigenia, Electra y Crisotemis, y un hijo, Orestes.


Cuando Helena fue raptada por el príncipe troyano Paris, provocando que los griegos le declarasen la Guerra a Troya, Agamenón se convirtió en comandante en jefe del ejército griego, en el cual estaban representados diversos reinos. En su determinación en la defensa del honor de Menelao, Agamenón llegó a extremos insospechados.

Cuando la flota griega se vio incapacitada para partir desde Aulis hasta Troya porque Artemisa, a la que en cierta ocasión Agamenón había insultado, se negó a dar les el viento favorable, el comandante estaba incluso dispuesto a ofrecer a su hija Ifigenia en sacrificio a la diosa. No todas las fuentes coinciden en la veracidad de este ofrecimiento, ya que de acuerdo a algunos textos, Ifigenia pasó a ser una de las sacerdotisas de Artemisa en Tauris. Cualquiera que sea la historia que aceptemos, el episodio muestra el carácter sin escrúpulos de Agamenón.

En la Ilíada de Hornero, Agamenón aparece como un líder valiente, pero a la vez frío, arrogante y testarudo que a menudo se deja guiar por sus propios caprichos y deseos, sin estar nunca preparado para tener en cuenta a los demás, tratando a sus iguales como vasallós. Hornero menciona que Agameón salió en barca hacia Troya con cien embarcaciones y que poseía un cetro de marfil hecho por Hefesto.

Agamenón realizó un movimiento peligroso cuando reclamó para sí a la amante de Aquiles, Briseis, después de haber tenido que entregar a su esclava Criseis, a la que había capturado en la batalla, a su padre Crises, uno de los sacerdotes de Apolo.

Aquiles, a quien no le gustaba demasiado su comandante en jefe, cultivó un profundo resentimiento por este hecho y rechazó volver al campo de batalla. Los griegos, que hasta entonces habían dominado la contienda ante los troyanos, se encontraron en una situación difícil. En un ataque, las tropas enemigas avanzaron enormemente y amenazaron con prender fuego a los barcos griegos. Patroclo, amigo íntimo de Aquiles que llevaba su armadura, no pudo evitar el desastre.

Agamenón había hecho muy pocos amigos incluso en casa, lo cual quedó claro tras el regreso de Troya. Su esposa, Clitemnestra, no había sido capaz de perdonarle por el ofrecimiento de Ifigenia en sacrificio y se había convertido en la amante de Egisto, uno de los asesinos del padre de Agamenón.

De acuerdo con la narración de Homero, que describió en la Odisea, como se encontraba el fantasma de Agamenón en el mundo de los muertos, Egisto invitó a Agamenón a un banquete en el que fue traicionado y asesinado por su propia mujer y su amante, ayudados por un gran número de soldados a sus órdenes y la princesa troyana Casandra, a la que había tomado como rehén como parte del botín de guerra. De acuerdo con el dramaturgo Esquilo, Clitemnestra y Egisto se abalanzaron sobre Agamenón mientras se bañaba en su propio palacio y le asesinaron con un hacha.

lunes, 12 de marzo de 2012

ARES. EL PADRE DE LA GUERRA

Ares (Marte, en latín), era hijo de Zeus y Hera y, por eso, pertenece a la segunda generación de los Olímpicos, a diferencia de sus hermanas Hebe e Ilitía, que son divinidades secundarias. Desde la época homérica, Ares aparece como el espíritu de la Batalla, que goza en matanza y sangre. En el caso de la Guerra de Troya, combatió casi siempre a favor de los troyanos. Sin embargo, como que le importa poco la justicia de la causa que defiende, a veces ayuda a los aqueos. Armado de pies a cabezas, generalmente lo acompañan demonios, que le sirven de escuderos, en particular Deimo y Fobo (el Temor y el Terror), que son hijos suyos, y también a Éride (la Discordia) y Enio. Según las fuentes, Ares habitaría en Tracia, un país semisalvaje de clima rudo, rico en caballos y recorrido por poblaciones guerreras. Según cierta tradición, el pueblo de las Amazonas, hijas de Ares, también moran allí.

La mayoría de los mitos en que interviene Ares son narraciones de combates, pero no siempre el dios sale vencedor. Parece como si los griegos, desde la época de Homero, se hayan complacido en mostrar la fuerza bruta de Ares contenida o burlada por la más inteligente de Heracles o por la viril prudencia de Atenea. Por ejemplo, en la batalla de Troya, Ares combatía al lado de Héctor, que se encontró frente a frente con Diomedes. Acometiólo en seguida, pero Ateneainterviene y se las compone de modo que desvía la lanza del dios,el cual es herido por Diomedes. Después de un alarido espantoso que oye todo el ejército, el dios huye al Olimpo para que le cure Zeus. Otro infortunio de Ares es su encarcelamiento por los Alóadas, que lo tuvieron, durante trece meses, encadenado y encerrado en una vasija de bronce.

Aparte de las historias de combate, la leyenda atribuye a Ares muchas aventuras amorosas. La más célebre, sin duda, es la que nos lo presenta unido clandestinamente con Afrodita, aunque tuvo muchos hijos con mujeres mortales. La mayoría de ellos fueron hombres violentos, inhospitalarios, que agredían a los caminantes, los mataban o se entregaban a actos de crueldad. Tuvo con Pirene tres hijos: Cicno, Diomedes de Tracia y Licaón -los tres murieron a manos de Heracles-. A veces se le atribuye la paternidad de Meleagro y la de Driante.

sábado, 11 de febrero de 2012

TEOGONIA. EL INICIO DEL TODO

Teogonía es un término que proviene del griego Θεογονία y que significa origen de los dioses.
Como su nombre lo indica, la Teogonía da cuenta del origen de cada dios en diversas culturas alrededor del mundo y, al hablar de los dioses entendidos como los creadores del universo y todo lo existente, la Teogonía se relacionará siempre con la Cosmogonía, es decir, el relato mitológico que cada cultura tiene para explicar el origen del universo.
Por otro lado, la teogonía trata de explicar no sólo el origen, sino la genealogía de los dioses, es decir, su descendencia, familias de dioses, relaciones, uniones, etc. Recordemos también que estos dioses siempre estaban relacionados con los fenómenos naturales, dado que en tiempos remotos la naciente civilización no encontraba respuesta lógica y científica a lo que ocurría a su alrededor, daba explicaciones fantásticas en las que atribuía a seres supremos la responsabilidad por dichos fenómenos: para los aztecas del México prehispánico, Tlaloc era el dios de la lluvia y Quetzalcóatl (la serpeinte emplumada), dios del viento; en la Grecia antigua, Zeus era el dios del Trueno y Gea, diosa de la tierra y madre; en Egipto, Ra era el dios del Sol, etc.
¿Qué es la Teogonía de Hesíodo?
Pero fue gracias a Hesíodo, filosofo griego, que debemos el uso de este término. Aproximadamente entre los siglos VII y VIII a.C Hesíodo publicó su Teogonía, una obra poética que contiene la cosmogonía griega, así como el origen de cada uno de los dioses del panteón griego y su descendencia, que abarca hasta cuatro generaciones de dioses griegos. De esta manera, la Teogonía de Hesíodo puede ser entendida como el Génesis de los griegos.
El poema de Hesíodo se compone de las siguientes partes:
Proemio, es decir, el preámbulo del poema donde Hesíodo explica su propia iniciación poética y cómo las Musas del Olimpo, hijas de Zeus se le presentaron para contarle la historia de los dioses, que él a su vez tendría que contar en lo que ahora todos conocemos como la Teogonía
En el cuerpo de la obra, Hesíodo habla de las distintas generaciones de los dioses griegos, abarcando cuatro generaciones:
Dioses primordiales: Caos, Nicté (la noche), Eros y Erebo (el amor). más tarde nace Gea (la tierra).
Primera generación de dioses hijos del Caos y los hijos de Gea.
Hijos de Gea y Urano, donde aparecen los Titanes, los gigantes, los Hecatónquiros y los cíclopes.
Dioses que nacieron de la castración de Urano.
Segunda y tercera generación de dioses, donde se mencionan a los descendientes de la unión entre Cronos y Rea, además se habla de la Titanomaquia, es decir, la lucha de Zeus y sus hermanos —llamados ya dioses olímpicos— para destronar a Cronos.
Cuarta generación, donde se mencionan a los hijos de Zeus, los hijos de Poseidón, los hijos de Afrodita, así como la unión de los dioses con distintas ninfas y mujeres mortales.
En la parte final de la Teogonía se presentan dos nuevos proemios y un catálogo de héroes procreados por diosas y mortales.